15/12/2022 a las 13:41

CET


La Reserva Federal (Fed) ha elevado en 0,50 puntos el precio del dinero, que se sitúa en una horquilla del 4,25% al 4,50%. En unas horas será el turno del Banco Central Europeo, que se espera que siga esta línea moderada de la Fed, aunque la inflación europea es mayor.

La Reserva Federal (Fed) ya lo ha hecho, y en las próximas horas será el Banco Central Europeo (BCE) el que suba los tipos. Se trata de subidas más moderadas, en el entorno de los 0,5 puntos. Ambas decisiones permiten seguir moderando la escalada de los precios, pero tendrá efectos en la financiación de empresas, Estado y particulares.

¿Cómo afectan los altos tipos al Estado?

Es obvio que en un país tan endeudado como el nuestro (1,5 billones de euros) una subida de tipos tiene impacto en el presupuesto, pues la deuda que hay que emitir para renovar la existente y para financiar el déficit devengará tipos más altos. La fuerte recaudación fiscal del Estado con motivo de la inflación ha evitado el desastre presupuestario en 2022 que la desaceleración económica podría haber traído, pero esa inflación finalmente, y por las medidas para contenerla, se puede volver contra el presupuesto de 2023.

Si el déficit no se logra encajar en el 3,9 previsto, las necesidades de financiación extraordinarias encarecerán la factura de intereses, de más de 31.000 millones, que se estima representará el 15,5% de los gastos corrientes del Estado (el 12,6% considerando inversiones, subsidios y otras transferencias de renta) y un 5,4% del total de gastos de todas las administraciones. Así que podemos afirmar que de cada cien euros que gasta, invierte o transfiere el conjunto de las administraciones, 5,4 van a ir al pago de intereses, si se cuadran las cuentas. No es un escenario especialmente dramático, pero dependerá de hasta qué punto la economía se estanca. Si el déficit se dispara, la situación obviamente empeorará y el pretendido incremento del gasto en intereses de poco más de 1.100 millones en 2023 podría aumentar. No sería alarmante, salvo que el mercado empiece a discriminar las primas de riesgo del euro como hizo en 2012, aunque el BCE se encargará de evitarlo.

¿Cómo afectan los altos tipos a las empresas?

El Banco de España prevé que el aumento en la carga financiera de las empresas endeudadas se sitúe entre un 5 y un 7% aproximadamente, lo que va a incidir en menores beneficios, aumentos de precios y va a dificultar, en general, la financiación empresarial. La actividad crediticia está estancada y tras el aumento por la pandemia, la banca se centra en renovaciones y refinanciaciones, pero no están aumentando los saldos de crédito al sector productivo. Se estima que la morosidad va a aumentar y que ya no se podrá seguir dando patadas hacia adelante a la bolsa de créditos ICO dañados. Así las cosas, las Pymes que necesiten financiación lo van a tener más difícil pues los bancos van a extremar la prudencia en la concesión de crédito, que será caro y escaso. Se avecinan cifras en aumento de concursos y liquidaciones de empresas, aunque no se prevé que se llegue a escenarios tan dramáticos como en anteriores crisis, principalmente porque el nivel del endeudamiento de las empresas es manejable en general debido al proceso de desapalancamiento de la última década, que sitúa el endeudamiento bancario de las empresas en cifras similares a las que había hace 15 años.

Las muy grandes empresas, cuya financiación depende del mercado financiero más que de la banca, tendrán que emitir a tipos muy superiores en consonancia con el mercado de renta fija. Ya estamos viendo que la inflación subyacente se está acercando al IPC y eso nos indica que las empresas están intentando recuperar sus incrementos de costes vía precios, entre los que cabe citar el aumento de gastos financieros.

En conclusión, las Pymes van a tener que buscar fuentes de financiación alternativa al endeudamiento bancario, recurrir a aumentar sus fondos propios, lo que no siempre podrán, e intentar mejorar su financiación operativa pagando más tarde a sus proveedores. Por tanto, la morosidad interempresarial va a repuntar y los plazos de pago de deudas comerciales van a aumentar. Las empresas finalmente van a tener menores beneficios, lo que junto con un aumento de los gastos financieros va a situar sus inversiones en mínimos.¿Cómo afectan los altos tipos a los particulares?

Hay que distinguir entre los que estén endeudados a tipo variable y los que no. Quien tenga una hipoteca a tipo variable ya sabe que va a sufrir por un prolongado período de tiempo, pero afortunadamente casi un 70% de los hipotecados tiene un tipo fijo, lo que deja tranquilos a la mayoría de los deudores. La normativa bancaria impone el crédito responsable y en ese sentido las hipotecas a tipo fijo son, en general, operaciones que se adaptan más a mantener el nivel de gasto financiero de los particulares en guarismos soportables.

El crédito al consumo se va a encarecer y la competencia en este segmento, francamente rentable, es tal que un particular podrá financiar su compra siempre que tenga una solvencia normalita y esté dispuesto a pagar altos intereses por el crédito y, en general, un alto precio por lo que compre.

Los principales efectos para el conjunto de los particulares de la subida de tipos son los indirectos. Si de una parte verán que la inflación poco a poco se modera, lo hará en base a estancar la economía y eso se va a traducir en un aumento del desempleo. Por otra parte, las necesidades financieras de unas administraciones muy endeudadas y con gran propensión al gasto, va a mantener los impuestos altos, lo que restará renta disponible a los particulares, que sumado a los mayores precios, limitarán sus posibilidades de consumo.



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