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El club inglés estudió a conciencia la contratación de la revelación albiceleste para que esa inversión no interfiriera en la de Haaland mientras gestionaba la venta de Ferran al Barça

Después de Leo Messi, viene Julián Álvarez. No se trata de designar un sucesor, sino que es el segundo goleador de Argentina con cuatro tantos, cinco del capitán. Era el delantero centro suplente. Partía detrás de Lautaro y ahora es el nueve titular indiscutible. Culminará un año en el que su vida y su carrera se han disparado a otra dimensión.

Estaba en el River Plate en enero y contaba con solo cinco apariciones en la selección, no más de 34 minutos la más extensa. Viste los colores del Manchester City y jugará el domingo la final del Mundial al lado de un futbolista al que once años atrás pidió un autógrafo.

Messi, el martes, quería darle el Man of the Match del Argentina-Croacia que le concedieron a él por costumbre, cuando se lo mereció por igual Julián Álvarez, que provocó el penal del gol de Messi y marcó los otros dos tantos. Suma ya cuatro dianas en el Mundial. Igual que Hernán Crespo, Jorge Valdano y Claudio Caniggia, nombres históricos.

El análisis del City

De Leo podemos esperar todo. Hay que estar preparado para cualquier pase que te pueda dar”, contó Julián de la inolvidable semifinal, asombrado aún por la jugada del capitán previa al 3-0, “que estuvo ahí con la pelota 30 segundos, amagando y amagando hasta que yo solo tuve que empujarla”.

“Con Julián Álvarez no nos equivocamos. Sabíamos que era un chico fantástico y lo comprobamos. Es un jugador de equipo por el esfuerzo que hace. Y luego tiene gol, cuando le cae cerquita al área, tiene la portería entre ceja y ceja”, fue el retrato que hizo de él Pep Guardiola. No de ayer o anteayer, sino de hace semanas. Ese análisis entre el cuerpo técnico del City fue más coloquial. “Este tío ha aprendido en dos días conceptos que otros no han aprendido en cuatro años”, confesó, entre sorprendido, admirado y divertido.

Fichaje arriesgado

No dejaba de ser Julián un fichaje arriesgado por dos motivos: uno tenía que ver con su real capacidad futbolística y la necesidad de ser contrastado su encaje en el intenso fútbol inglés. El otro estaba relacionado con la oportunidad de la contratación.

El delantero centro del River no era, como se supone, un desconocido. Llevaba cuatro años en el primer equipo millonario, incluso había participado en la final de la Libertadores frente a Boca Juniors que se jugó en Madrid. Era un nombre anotado en las agendas de muchos clubs, no punteros, sin embargo. El City estaba convencido de su valía.

Nadie se decidía a abordar su contratación en enero, todavía lesivos los efectos económicos del coronavirus en los clubs. La cláusula era de 25 millones. Joan Patsy, Director de futbol del City Football Group en Latinoamérica, planteó la operación en una visita a Manchester. Conocía de cerca al Julián Álvarez delantero, no al joven millonario nacido en Calchín, provincia de Córdoba, de poco más de 2.000 habitantes, el 31 de enero de 2000.El dilema de River

El dilema era si valía la pena invertir ese dinero en Julián y en ese momento, porque podía hacer falta para el de Erling Haaland, mucho más importante y necesario. El City, por otra parte, tenía un margen de maniobra limitado por el límite salarial. El riesgo era grande. El traspaso de Ferran Torres al Barça (55 millones más 10 en variables) alivió la situación. La operación se tornaba viable.

El agente del futbolista llevaba tiempo buscando la venta de Julián a Europa. El River no quería ni oír esa posibilidad y se aferraba a la cláusula. Pocos días antes del cierre del mercado invernal, con la aprobación del City, Patsy acudió a la directiva bonaerense con un planteamiento: el City podía llevarse de inmediato al jugador pagando la cláusula de 25 millones o dejar a Julián cedido medio año o un año, para que ayudara a ganar la Liga y la Libertadores, a cambio de una rebaja.

Un tipo callado

El 30 de enero hubo un acuerdo: el precio sería de 20 millones si permanecía todo el 2022 en River y algo más si el City lo incorporaba durante el verano. El 10 de julio, Julián Álvarez salía a saludar a la hinchada junto a Haaland (fichado del Borussia Dortmund entre 55 y 75 millones más 10 en variables, según diversas fuentes) y el meta Stefan Ortega Moreno (gratis procedente del Arminia Bielefeld). Paralelamente, el City hizo unas ventas fabulosas que aliviaron su economía: las de Gabriel Jesus y Zinchenko al Arsenal y la de Sterling al Chelsea reportaron 145 millones.

Julián aterrizó en Manchester conociendo el terreno que pisaba. Había hablado con Pep Guardiola y con Txiki Begiristain antes de firmar, también con Kun Agüero, exfutbolista del City. Él conversó poco. Es el más introvertido de una familia tranquila del interior de Argentina. Messi tampoco es un personaje dicharachero. “De Leo se aprende solo con mirarle… pero es difícil copiar lo que él hace”, comentó después de la alianza que cerraron ante Croacia.

Hablaban del Mundial

Cuentan que a su llegada a Manchester este verano, en una de las charlas de vestuario, había varios jugadores conversando sobre el Mundial. Él miraba y callaba, entre que era el nuevo, es joven (22 años) y no se atrevía a intervenir sin saber si sería convocado. “Hablaban de que faltaba poco para el Mundial, que era un año atípico y tal y hablaban de Portugal, de selecciones europeas, de Brasil… Y Pep me señaló y mencionó de Argentina”, explicó en una entrevista a FIFA.

Es el único de los 16 internacionales del City que iniciaron el Mundial que lo acabará el último día. Cuando regrese al vestuario, podrá contar algunas cosas.



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