16/12/2022 a las 07:35

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En el Ejecutivo consideran que supone una nueva maniobra para que en el Constitucional no haya una mayoría progresista | Mucha «sorpresa» por la actuación del TC y, sobre todo, de algunos miembros más ligados al PP

Algo más se ha roto en la ya fracturada política española, tras otro día frenético en el que el Gobierno de coalición temió seriamente que el Tribunal Constitucional aceptara el recurso del PP y suspendiera la votación sobre la reforma judicial exprés. Al terminar la jornada hay nuevos pedazos sobre las alfombras, más enfrentamiento entre bloques y más polarización en la Cámara. En el Ejecutivo, además, un regusto ponzoñoso provocado por la impresión de que se ha tratado de paralizar el cambio a una mayoría progresista en el TC con una «maniobra» conjunta entre Génova y el Alto tribunal.

El PP, con la presentación del recurso y la petición de cautelarísimas para impedir la tramitación legislativa , y el Constitucional, con la «sorpresa» de convocar un pleno de urgencia. Un movimiento que fuentes del Gobierno atribuyen a que, tras romper las conversaciones para la renovación del Consejo General del Poder Judicial y del propio TC, que propiciarían en ambas instituciones una mayoría progresista, los populares creían que los socialistas tendrían que esperar hasta las próximas elecciones.

Por eso, explican, con la presentación de enmiendas a la reforma de la sedición y la malversación para cambiar el sistema de votación del CGPJ se pusieron «muy nerviosos». Para la actualización del órgano de los jueces no había margen pero PSOE y Unidas Podemos tocaron la ley del Poder Judicial con el propósito de imponer una mayoría simple que facilite que el CGPJ nombre a sus dos magistrados del TC. Esto es lo que el PP ha recurrido formalmente, porque las enmiendas se colgaron de la modificación del Código Penal sobre los delitos del procés. Lo inaudito para el Gobierno no es el recurso, sino el momento en que presentó, sin la votación del pleno aún consumada y la reacción del TC.

Los socialistas ven claramente que hay urdida una operación entre el PP y algunos miembros del tribunal, en especial el presidente, Pedro González-Trevijano y Enrique Arnaldo, ponente de la resolución. «No son ni siquiera jueces, no son el Poder Judicial, son sólo catedráticos». Es un «golpe institucional», un «atropello», defienden distintas fuentes del partido, con conexiones también fuera de la política y de la judicatura. El objetivo, mantienen, es impedir a toda costa una mayoría progresista en el TC. Trevijano es, además, uno de los que tienen el mandato caducado.

Esta es la sensación que imperaba este jueves en la cúpula del partido. Malas caras, no sólo por el miedo a que se impidiera votar al Congreso, sino porque, sostienen, «con esto no gana nadie». «La crisis institucional nos mancha a todos». En el Gobierno no esconden que están preocupados: «Es una situación muy desagradable». La desazón se notaba también entre los parlamentarios: «Se ha abierto una grieta de dos bloques en la Cámara».

No se aventura qué sucederá el lunes, tras la decisión del TC de aplazar a ese día la decisión sobre el recurso del PP y su petición de suspender el trámite parlamentario. La reforma judicial se aprobó en el Congreso, en un bronco pleno, y el martes continúa su tramitación en el Senado. Pero, algunos diputados que conjeturan que «el envite» era este jueves. No tendría sentido, explican, no intervenir ahora y hacerlo en el Senado. «No se han atrevido», concluyen.

En esta reflexión falta un mea culpa del Gobierno, por los sucesivos cambios legislativos para sortear el bloqueo de cuatro años del PP a la renovación del CGPJ, el abuso de enmiendas sin vinculación a la proposición original y de los procesos de urgencia, que se suman además a que las modificaciones las hace el Legislativo para eludir los informes preceptivos en el caso del Ejecutivo. En su defecto lo entonó el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que reconoció que «las cosas se podían haber hecho con un poquito más de calma», incluso con «leyes separadas», en referencia a malversación y sedición, por una lado, y TC y CGPJ, por otro. Pero introducir temáticas diferentes en las leyes «no es algo que no hayamos visto nunca, estamos acostumbrados». «No es algo que esté bien pero lo han hecho unos y otros», en alusión a PSOE y PP.

Polarización y movilización

En Unidas Podemos hay distintas visiones sobre los efectos electorales del encontronazo entre el Poder Legislativo y Judicial a raíz del recurso del PP. Algunas voces consideran que se trata de un “golpe institucional” sin precedentes, del que nadie podrá salir beneficiado dada la “enorme gravedad” que reviste. Con la contrariedad todavía en el cuerpo, apenas unas horas después de que el TC desistiera de suspender el trámite parlamentario de la ley, algunas fuentes moradas se mostraban entre aliviadas y escandalizadas, advirtiendo de que, a priori, era difícil plantear un rédito electoral de este episodio. Además, creen que la batalla no ha terminado y dan por hecho que el PP tratará de bloquear la aprobación definitiva de las enmiendas en el trámite que falta por completar en el Senado. No descartan que vuelvan a recurrir a la petición de otra medida cautelarísima al TC para intentar paralizar la culminación de la norma.

Otras voces del espacio, en cambio, sí consideran que la que la escena vivida en el Congreso de los Diputados este jueves, por la que PP, Vox y Ciudadanos remaron a una sola vez frente a los partidos de Gobierno y sus socios, contribuye a crear un “escenario de polarización” entre dos bloques diferenciados. Una polarización que, resumían, podría traducirse en una “mayor movilización” del electorado de izquierda. Un elemento que no es baladí, puesto que es precisamente la desmovilización de sus votantes, traducida en abstención electoral, la que podría hacer peligrar el Gobierno de coalición. 

Aunque este choque entre los dos planteamientos políticos se hizo evidente este jueves, algunas voces consideran que desde hace días se ha planteado un fenómeno “reaccionario” que podría provocar la respuesta del votante de izquierdas: se refieren tanto al episodio del TC como a la moción de censura presentada por Vox y por Ciudadanos. Una iniciativa encaminada a impugnar al Gobierno y que ha venido acompañado de un cuestionamiento claro de la legitimidad del Ejecutivo.

Este levantamiento de la derecha contra la izquierda “nos viene bien”, consideran algunos dirigentes del PSOE, que creen que el elector de izquierdas puede sentirse “herido” por este ataque y el rechazo a la derecha le anime a depositar su voto en las urnas. Advierten además de que la moción de censura saldrá derrotada de partida, y que sólo reforzará la mayoría de Gobierno. No sólo algunos socialistas apuntan en esta dirección, dirigentes de Podemos también se muestran totalmente convencidos de que la moción de censura fallida “moviliza” a la izquierda.



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