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Emiliano, residente en Barcelona, y Oli, un culé devoto de Leo Messi, decidieron tras el pase a la final de la albiceleste hacer la mayor locura de su existencia

Contactaron con una agencia de viajes para que lo cerrara todo: 4.000 euros cada entrada para el partido, más de 2.000 por los vuelos y una noche de hotel; todo por permanecer apenas un día y medio en Qatar

«No lo traten de entender». Y es que es así, es mejor no intentar comprenderlo. Asistimos entre cariacontecidos y medio recelosos a la pasión desmedida de la afición argentina por su selección. Por su albiceleste. Alucinamos cuando los vemos salir a la calle y emocionarse por ganar un partido de fase de grupos. Contra equipos como México, Australia o Polonia, teóricamente inferiores. Lo que, a priori, parece una ‘obligación’ y algo rutinario ellos son capaces de convertirlo en un estallido de fuegos artificiales.

Quizás porque hoy en día todo es más susceptible de viralizarse. Porque al instante vemos vídeos de cualquier rincón del mundo. Puede que sea por eso que en este Mundial de Qatar nos da la sensación de que los argentinos están especialmente excitados. Invaden cualquier ciudad del mundo después de cada triunfo. ¿De verdad hay tantos repartidos por la esfera terrestre? Es mejor, una vez más, ni intentar entenderlo. Es una simbiosis tan especial y única que disfrutarla y describirla desde fuera probablemente sea lo más sensato.

UNA DE LAS MILES HISTORIAS CON COPYRIGHT ARGENTINO

Dentro de esta locura colectiva, de este estado casi de enajenación instalado entre los residentes y los originarios del país suramericano, nos topamos con una de las mil historias. Porque argentinos haciendo verdaderas locuras en el contexto de esta Copa del Mundo de Qatar habrá a borbotones. «Es el partido de nuestras vidas. Hace días que ni puedo dormir, el desgaste de este Mundial me está matando». Emiliano Señuque, residente en Sant Andreu de Llavaneres desde hace casi dos décadas, llegó de Argentina, del colectivo ‘Villeros Cochinos’, como tantos, en busca de un mejor porvenir.

A pesar de estar totalmente arraigado aquí, de tener una hija catalana y un negocio propio, no ha perdido ni un ápice de su cuota de ‘argentinidad’. Tanto, que hace unos días decidió embarcarse en la mayor locura de su vida. «Estábamos en Puigcerdà pasando el fin de semana con unos amigos. Uno de ellos es culé y un devoto de Leo Messi, su mayor admirador. Tiene tatuada una foto de su hijo con la camiseta del ’10’. Viendo el partido de octavos ante Australia me dijo, medio en broma, que si nos clasificábamos para la final nos íbamos a Qatar«.

NI DOS DÍAS ENTEROS EN QATAR

Emiliano ni dio demasiada importancia al asunto. Suficiente tenía con sobrevivir a cada partido de la albiceleste. «Es una mezcla de sufrimiento y alegría que no se puede describir. Creo que estoy perdiendo días de vida…», nos dice. Pero cuando la ‘Scaloneta’ se puso 2-0 ante Croacia en semifinales recibió una llamada: «Papi, nos vamos a Qatar. De cabeza. Es el partido de nuestra vida. Cueste lo que cueste».

Tatuaje

Al día siguiente, miércoles 14, se fueron a la agencia de viajes ‘Fronteres’ para ponerlo todo en marcha: un coste total de 7.000 euros (4.000 de la entrada para el partido, más de 2.000 los vuelos y una noche de hotel): «No me lo creo aún». Estarán apenas 36 horas en Qatar. Llegarán el sábado a las 14:00 y regresarán la madrugada de domingo a lunes sobre la 1:30am. 7.000 euros por ver un partido (para los que no lo entiendan, no será más que un partido, 90-120′ de juego) y regresar a la rutina, al día a día. Lo dicho, no tratemos de entenderlo…



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