16/12/2022 a las 09:03

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Un joven mallorquín, que viaja con su novia, relata las dificultades para regresar a España

Roberto Meana es uno de los siete mallorquines que se encuentra atrapado en Perúante la imposibilidad de regresar a España. El joven está acompañado de su novia Alicia Blanch en la ciudad peruana de Arequipa, donde han aumentado los disturbios callejeros en los últimos días, como consecuencia de los graves problemas políticos que sufre el país tras la destrucción y detención del presidente, Pedro Castillo. La pareja se encuentra atrapada en estos momentos en una de las ciudades del país donde más se está notando la violencia. La población ha salido a la calle para protestar por esta crisis política que afecta a Perú.

Roberto y Alicia tenían previsto salir el pasado miércoles del hotel de Arequipa donde se hospedan, para viajar a la capital Lima y de allí viajar hasta España. Sin embargo, como los manifestantes, entre otras infraestructuras, han destrozado el aeropuerto, es imposible volar. “No estamos asustados, pero la situación en Perú es ahora muy violenta”. La alternativa de desplazarse a la capital por otros medios muy complicada, porque muchas carreteras están destrozadas y los viajeros pueden ser asaltados por violentos manifestantes. Roberto ha señalado esta tarde por teléfono desde su refugio en el hotel que la situación en esta ciudad es muy complicada. “Es una ciudad fantasma. Apenas ves a gente caminando por la calle y los comercios están todos cerrados. Se nota un clima de mucha tensión”. El joven mallorquín, que lleva casi un mes viajando por Perú, se siente seguro en el hotel donde está hospedado, porque se encuentra en el barrio universitario, donde todavía no ha llegado la violencia callejera. Sin embargo, desde la ventana de su habitación puede ver “las barricadas que la población está colocando en las calles para evitar que nadie pase. Desde aquí se pueden ver los incendios que están provocando los grupos violentos”.

El turista mallorquín señala que la información que está recibiendo es muy escasa. Se ha puesto en contacto con la embajada española en Perú, pero no le dan ninguna respuesta sobre la fecha en la que podrá regresar a España.

“No sabíamos que el aeropuerto estaba cerrado. Menos mal que un familiar desde Mallorca nos advirtió que tendríamos problemas para volar a España, por lo que estábamos preparados ante la posibilidad de que el vuelo se suspendiera”, señala Roberto. No fue hasta poco antes de salir hacia el aeropuerto cuando, en efecto, la compañía aérea les comunicó por un correo electrónico que el vuelo no despegaría. “Nosotros tuvimos la suerte de tener esta información, pero estoy seguro que otros pasajeros intentaron ir hacia el aeropuerto, que está en uno de los barrios más marginales de la ciudad, donde la situación en estos momentos es muy violenta”.

| Vídeo: AGENCIA ATLAS Foto: Agencias

El joven mallorquín detalla que esta ciudad peruana, en apenas tres días, ha pasado de ser una zona relativamente tranquila, a convertirse en un espacio invadido por los radicales. Detectó este cambio cuando realizaba una excursión. “Estábamos realizando una excursión por un valle y el guía nos dijo que teníamos que volver al hotel porque grupos radicales estaban cortando las carreteras con barricadas. La vuelta fue muy complicada y tuvimos que quitar nosotros mismos las piedras para que pudiera pasar nuestro autocar”.

Robert y Alicia se encuentran a salvo en el hotel, protegidos por los empleados, pero no se puede decir lo mismo en otras zonas de la ciudad, donde la violencia ha tomado las calles. El joven detalla que históricamente Arequina ha sido una ciudad que ha pretendido convertirse en la capital de Lima y por ello la población radical aprovecha cualquier incidente político para trasladar la violencia a las calles. “Grupos semiterroristas están destrozando las grandes infraestructuras de la ciudad, por lo que se cree que están siendo utilizados por personas de mayor poder”. A su juicio, quien peor lo pasa en esta crisis que atraviesa Perú es precisamente la población, que vive de la minería, la agricultura y del turismo. Estas tres industrias, en estos momentos, están paralizadas.

La pareja espera en algún momento que la situación se tranquilice y pueda llegar hasta el aeropuerto, para iniciar el viaje de regreso a España. No se sabe cuanto tiempo tardará esta tranquilidad y teme, lógicamente, que la situación violenta pueda llegar hasta donde los dos jóvenes mallorquines están refugiados.

A Roberto le da la impresión de que esta situación sobrepasa la capacidad de la embajada española, ya que cree que no sabe que medidas debe adoptar para facilitar el regreso de los turistas españoles. El joven mallorquín está intentando ponerse en contacto con los otros españoles que están atrapados en esta ciudad peruana, si bien todavía no lo ha conseguido.

No son los únicos turistas mallorquines que no han podido volver a España. Otros cinco jóvenes se encuentran en estos momentos en Lima, donde la situación es algo más tranquila, esperando a que también se reabra el aeropuerto y los aviones puedan despegar. 



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