16/12/2022 a las 08:00

CET


“El mundo se rinde a Messi” reza un titular del miércoles pasado en este diario. El astro argentino brilló esporádicamente frente a Croacia y fue decisivo para la victoria. De 12 goles de Argentina, él ha materializado cinco y ha dado otros tres. Y claro, ahora es cuando todo el mundo vuelve a hablar de Messi como la estrella que tuvimos y que Laporta no supo o no pudo retener; oímos como algunos se lamentan de que ahora disfrute de su éxito mundial fuera del Barça.

Sin embargo, hay quien no se deja llevar por la primera impresión y se muestra más objetivo, como en el programa Onze de la autonómica catalana Esport 3 en el que un tertuliano se preguntaba: ¿Cuántas copas de Europa hubiese ganado el Barça si en los partidos decisivos Messi hubiese jugado como lo hizo en este Mundial? ¡Ah amigo! Ahora la opinión barcelonista anda dividida entre los que lo echan de menos y los que piensan, como yo, que Messi, sin duda el mejor jugador de la historia, está bien que esté fuera de can Barça. Los que, por cierto, también deben preguntarse por qué Messi no juega siempre así en su equipo son los aficionados del PSG; el argentino ha tardado en dar una buena versión desde que le ficharon los franceses, y es en esta temporada cuando ha empezado a dar síntomas de ser quien es.

Esto, si se mira fríamente tiene su lógica, aunque muchos, con razón, no la compartan. A Messi le falta un mundial para cerrar con broche de oro una carrera estratosférica. Esta es su última oportunidad y va a poner los esprints que le quedan al servicio de su selección. Está claro que al llegar al Mundial todos los jugadores sienten una doble motivación que les hace ser mejores; pero en el caso del argentino, que lo ha ganado casi todo, aún más.

Después volverá a la rutina de la liga y los campeonatos europeos. Pienso qué si el Barça ha decidido emprender un nuevo equipo con jugadores nuevos y jóvenes, es mejor que Messi no esté. Ya sé que suena a repudio lo que digo, pero no lo es: sé de qué hablo. Un buen entrenador, con el que compartí algunas confidencias cuando estuvo entrenando al Barça, me dijo un día en un tono lacónico: “Carles: no te imaginas lo que es tener que lidiar con este vestuario.” Aquellos gallos se están yendo y, aunque en muchas cosas les echaremos de menos, ahora ya no toca que estén. Uno de ellos, el mejor de los mejores.

Dicho eso, ojalá Leo gane el Mundial. Se lo merecen él y Argentina.



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