18/12/2022 a las 20:00

CET


Una dieta con una alta proporción de alimentos vegetales de alta calidad nutricional se asocia con un riesgo 14% menor de morir y hasta 37% menor de que sea por una causa cardiovascular.

Las bases de una dieta saludable las conocemos de sobra: más frutas, más verduras, cereales integrales y menos carne roja. De hecho, diferentes estudios han mostrado que personas que excluyen alimentos de origen animal total (como en la dieta vegana) o parcialmente (como en la dieta lacto-ovo-vegetariana) tienen un menor riesgo de morir comparado con personas con un consumo habitual de estos alimentos. 

De ahí la insistencia de los profesionales sanitarios de la conveniencia de consumir alimentos de origen vegetal. 

Pero un obvio y poderoso obstáculo ha evitado que esto se haga realidad, “el renunciar al consumo de alimentos de origen animal simplemente no es del gusto de todos” comenta Mario Delgado-Velandia, estudiante del doctorado en Epidemiología y Salud Pública de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). 

Sin embargo, un reciente estudio realizado en más de 11.000 españoles mayores de 18 años que son parte del Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España (ENRICA), sugiere que no solo la cantidad de alimentos de origen vegetal que tomamos es importante en nuestra salud, sino también la calidad. 

Así cuanta más calidad tengan estos alimentos más se reducir el riesgo de muerte a 10 años. 

Alimentos de origen vegetal sí, pero de calidad

“En este estudio hemos evaluamos la dieta de los participantes usando dos índices basados en plantas novedosos” explica Mercedes Sotos-Prieto epidemióloga en la UAM, en el CIBERESP y en el Instituto Madrileño de Estudios Avanzados – Alimentación (IMDEA-Food), y Profesora Adjunta en la Escuela T. Chan de Salud Pública de la Universidad de Harvard.

Hasta ahora, las conclusiones de los beneficios de los alimentos vegetales se habían obtenido comparando personas que habían eliminado los alimentos animales, con los que no lo habían hecho. 

“Los estudios previos sobre dietas vegetarianas se centraban en la presencia o ausencia de alimentos de origen animal, por el contrario, estos nuevos índices evalúan de manera gradual el consumo de estos alimentos y, además, tienen en cuenta la calidad de los alimentos de origen vegetal que se consumen, algo que tampoco se había planteado antes en nuestro entorno” detalla la doctora Sotos-Prieto.

De esta manera, el equipo investigador ha demostrado que una dieta con una alta proporción de alimentos vegetales de alta calidad nutricional, con una menor proporción de alimentos vegetales de baja calidad y de alimentos de origen animal, se asocia con un riesgo 14% menor de morir y hasta 37% menor de que sea por una causa cardiovascular.

Por el contrario, una dieta con una alta proporción de alimentos vegetales de baja calidad, incluso si se consumen pocos alimentos de origen animal, no ofrece ningún beneficio.

Alimentos de origen vegetal sí, pero de calidad |

Todos los alimentos de origen vegetal no son iguales

Con echar una ojeada a un pasillo de un supermercado podemos observar una gran cantidad de productos de origen vegetal: yogures, leches, hamburguesas… Además de los productos frescos, por supuesto. 

Pues bien, este estudio determina que “no todos los alimentos de origen vegetal tienen efectos cardiovasculares beneficiosos”. Se debe establecer una distinción entre productos de alta calidad como son los cereales integrales, las frutas, las verduras, nueces, legumbres, aceites, té y café. El consumo de estos productos está asociados “con una menor mortalidad por todas las causas”.

Sin embargo, las dietas basadas en alimentos vegetales menos saludables, como granos refinados, patatas fritas y alimentos y bebidas con alto contenido de azúcar agregada o bollería no benefician a la salud. 

Estos resultados son de gran relevancia no sólo para nuestra salud, sino también para la salud del planeta y la de futuras generaciones. “Debido al cambio climático, la producción de alimentos con grandes requerimientos de agua y tierra pondrá gran presión sobre los limitados recursos naturales de los que disponemos, amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas” explica la doctora Sotos-Prieto. 

“Por tanto, dietas ricas en alimentos con menores requerimientos de estos recursos —por ejemplo, aquellos de origen vegetal— supondrán una menor presión sobre el planeta, contribuyendo a que las generaciones presentes y futuras no sufran inseguridad alimentaria” finaliza.



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