19/12/2022 a las 07:36

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Los datos del Instituto Nacional de Estadística revela un paisaje de discriminación y brechas

La participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral presenta particularidades relevantes. Frente a las brechas profundas y persistentes en la ocupación, el paro y la actividad existentes entre este colectivo en comparación con la población sin discapacidad, no se observa, en cambio, penalización por sexo: la tasa de actividad y de ocupación de las mujeres con discapacidad es superior a la de los hombres con discapacidad, si bien ellas se ven también más afectadas por el paro.

La estadística ‘La participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral’, relativa al año 2021 y publicada hace unos días por el Instituto Nacional de Estadística, revela un paisaje de discriminación y brechas, aunque no tanto por cuestión de género, sino por la discapacidad. La encuesta también muestra una consolidación de una tendencia de crecimiento del empleo y la tasa de actividad de las mujeres con discapacidad, superiores en ambos casos a las que se registran entre los hombres con discapacidad.

«Si nos fijamos en los datos de los últimos años, observamos que ambos indicadores, tasa de actividad y empleo de las personas con discapacidad, han sido muy parejos entre hombres y mujeres. En 2019 la diferencia aún era favorable para ellos; en 2020 se produjo prácticamente un empate, pero ambos índices ya situaban por encima a las mujeres y en 2021 se confirma esa tendencia. Pero es cierto que, si echamos la vista atrás, vemos una evolución mayor: si en 2021 ambas tasas difieren menos de un punto porcentual entre sexos, en 2011 las diferencias eran más holgadas (y a favor de ellos): la de actividad de los hombres con discapacidad era de 39,6 % y la de las mujeres, del 33 %; la tasas de empleo se situaba en el 29,1 % para ellos y un 23,9 % para ellas», argumenta en conversación con El Periódico de España, del grupo Prensa Ibérica. el director de comunicación y marketing de la Fundación Adecco, Pablo García.

En 2021, las mujeres con discapacidad tenían más presencia activa en el mercado laboral que los hombres con discapacidad (un 35,3 % frente a un 34,2 %) y la tasa de empleo femenino también sobrepasó a la masculina (27,1 % frente al 26,6 % de ellos).

Se vislumbra la tendencia contraria a lo que sucede en la población sin discapacidad, en la que las mujeres en disposición de trabajar representan un porcentaje inferior al de los varones (72,8 % frente al 82,6 % de los hombres) y también son menos las que tienen empleo (60,7 % frente al 72 % de ocupados).

Desde CCOO apuntan algunas hipótesis que podrían explicar que las mujeres con discapacidad tengan mayor presencia porcentual en el mercado laboral: es muy superior el porcentaje de las que tienen estudios superiores (38 % frente al 26,2 % de los hombres).

Asimismo, ponen el foco en el impacto que las esterilizaciones forzosas (permitidas hasta hace poco) han podido tener en la vida laboral de las mujeres con discapacidad: «Esta realidad es dramática, pero las ha apartado seguramente del rol tradicional de cuidadoras que hace que muchas mujeres de la población general se mantengan en la inactividad».

Sin embargo, desde este sindicato inciden en que habría que hacer una investigación más profunda para entender las causas de estas diferencias, un análisis que debería tener en cuenta el sexo y el tipo de discapacidad en cada segmento poblacional.

Desde la Fundación Adecco se pone también el foco en el papel que el movimiento asociativo ha tenido en el desarrollo profesional de las mujeres con discapacidad: «Existe un tejido asociativo muy fuerte en España en el que se apuesta por la discapacidad, pero también por el empoderamiento femenino. Creo que la labor que estamos haciendo desde fundaciones, asociaciones y organizaciones sin ánimo de lucro ha sido fundamental en los últimos 40 años», arguye García.

Un amplísimo camino por recorrer

Según la estadística del INE, en España hay 1,9 millones de personas con discapacidad en edad de trabajar, con edades de los 16 a los 64 años. De ellas, el 43,2 % son mujeres (833.400) y el 56,8 %, hombres (1,09 millones). Sin embargo, la población activa es de 668.200 personas (374.300 hombres y 293.900 mujeres), el 34,6 %.

Trabajaban en 2021 un total de 518.100 personas con discapacidad (291.900 hombres y 226.200 mujeres), mientras que estaban en el paro 150.100 (82.400 hombres y 67.100 mujeres).

«El camino por recorrer es amplísimo puesto que la tasa de actividad en la población general está en el 58,86 %. Es decir, la participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral es aún muy baja. Y, sin embargo, sufren más paro», precisan fuentes de CCOO a El Periódico de España.

En concreto, el paro entre la población con discapacidad (22,5 %) supera en casi ocho puntos al de la población general, y además ha crecido en un año en el que ha disminuido para el conjunto poblacional.

El Instituto Nacional de Estadística precisaba en su encuesta sobre discapacidad, autonomía personal y situaciones de dependencia, relativa a 2020, que las mujeres de este colectivo que estaban ocupadas eran más frecuentes los problemas de movilidad (37,2 %), de visión (31 %) y audición (29 %). Entre ellos, el mayor porcentaje de empleados tenía un problema de audición (37,9 %), seguido de una discapacidad relativa a la movilidad (25,7 %).

Son minoritarios los porcentajes de personas empleadas con discapacidad relativa a la comunicación o al aprendizaje: «Nuestra experiencia nos dice que es complicada la inclusión laboral de manera sostenible en discapacidades psicosociales o intelectuales. Son procesos largos hasta que consiguen un contrato estable», matiza García.

«No es lo mismo abordar la inclusión de mujeres con discapacidades físicas, orgánicas o invisibles, que abordar la inclusión de mujeres con discapacidades intelectuales o psicosociales. En general, las personas con discapacidad están encontrando empleo en empresas de servicios y, generalmente, en centros especiales de empleo. No es algo masivo, pero es importante poner en valor que cada vez más empresas ordinarias de múltiples sectores que empiezan a abrirse a la contratación de personas con discapacidad. Existe compromiso a nivel corporativo, pero en muchas ocasiones se encuentran muchas barreras arquitectónicas, a nivel de procesos e incluso resistencias en equipos y mandos», continúa el experto.

El portavoz de la Fundación Adecco señala que el perfil de la mujer con discapacidad que tiene un empleo es el de una trabajadora por cuenta ajena, de entre 45 y 64 años (el 69 %), con educación secundaria, certificaciones de profesionalidad o formación profesional que está empleada en empresas del sector servicios con jornada completa, una antigüedad de más de tres años y contrato indefinido.

A pesar de que las brechas de género que se dan en el mercado de trabajo general no tienen el mismo impacto entre el colectivo de las personas con discapacidad, García remarca que los roles de género aún persisten y orientan a las mujeres a sectores feminizados que son tradicionalmente los más precarios.



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