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Una mesa de expertos debatió sobre el futuro de la emergencia medioambiental en un encuentro organizado por ‘El Periódico de España’ y patrocinado por Veolia

Hace mil años los árabes se instalaron en el valle del Vinalopó y emplazaron en su actual localización la ciudad de Elche. Allí establecieron una avanzada red de canales, un complejo sistema de acueductos y una actividad agrícola que impulsó uno de los sellos de identidad de la zona: los palmerales. Aunque estas plantas habían estado presentes en el sur de Europa desde antes de la aparición de los humanos, fue con la llegada de la civilización procedente del mar Rojo cuando se asentó una larga tradición y una actividad económica sostenible con su entorno.

Esto ha llevado a que en la actualidad Elche posea el bosque de palmeras más grande de Europa —con más de 200.000 ejemplares— y que los productos derivados de la palma y los dátiles sean una importante industria agrícola y decorativa local. La singularidad e importancia tanto de las palmeras como de la infraestructura hídrica de origen medieval llevó a que el Palmeral Histórico fuese declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

Este ejemplo presente en nuestro país arroja dos enseñanzas vitales para la relación que tiene el ser humano con el medio ambiente. En primer lugar, un florecimiento sostenible con el ecosistema y una cuidada e inteligente protección de la naturaleza son sinónimos de bienestar y crecimiento económico. En segundo lugar, el agua es un elemento fundamental para la civilización y su correcto empleo puede ser la diferencia entre la ruina o el éxito.

La emergencia climática es considerada la mayor amenaza que sufrirá la humanidad este siglo. La mayoría de las informaciones abordan este fenómeno enfatizando en las dificultades que tiene la comunidad internacional para conseguir los objetivos establecidos por Naciones Unidas. Todos los acuerdos e informes establecen 2050 como fecha límite para alcanzar la mayoría de las metas.

Con el propósito de acercar este problema a la ciudadanía, tanto para informar como para impulsar la discusión sana de la opinión pública, EL PERIÓDICO DE ESPAÑA organizó un encuentro en el Espacio Bertelsmann, en Madrid, para hablar sobre los pasos que podemos dar para revertir la emergencia planetaria. Bajo el título Iniciativas sostenibles contra el cambio climático, el evento, que estuvo patrocinado por Veolia, contó con un plantel de voces expertas sobre el medioambiente que explicaron medidas para afrontar el desafío de la transición ecológica.

Educación

«Estamos en un contexto muy complejo», indicó César García Aranda, embajador del Pacto Europeo por el Clima. «Hemos llegado a un punto en el que los distintos agentes somos conscientes de que necesitamos un cambio de modelo», agregó. El experto, que también es profesor universitario, explicó que desde el sistema educativo se aprecia una variación en la sensibilidad ambiental: «en los jóvenes sí que creo que ha habido un cambio muy importante».

José Manuel Moreno, exvicepresidente del II Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y catedrático emérito de Ecología, planteó que, debido al avance de la destrucción de los ecosistemas, ya no es necesario publicar sesudos informes para convencer a la población, sino evocar a la propia realidad de los ciudadanos: «Ahora no tengo que presentar una gráfica, sino preguntar cuál ha sido su experiencia. En el caso concreto de España, sin ir más lejos, tenemos las fuertes olas de calor de este verano. La experiencia lo que muestra es que estamos construyendo un mundo en el que en muchas zonas la temperatura se está volviendo insoportable durante varios meses al año».

La educación, decisiva en la transición ecológica | Pxhere

Las graves experiencias que ya están azotando a toda la humanidad y que afecta con especial severidad a los países en vías de desarrollo están llevando a que se generalice una inquietud vinculada con el medioambiente: la ecoansiedad. Este fenómeno responde a una preocupación nerviosa por la incertidumbre, el miedo y los peligros que nuestra civilización afrontará en los próximos años. «El caso más mediático es el de Greta Thunberg, pero hay chicos y chicas anónimos que lo sufren. Piensan que las personas con edad media y capacidad de decisión no estamos haciendo nada. Ellos tienen ganas de ser escuchados y de tomar decisiones sobre su futuro», explicó Aranda.

La concienciación no es solo una cuestión de la ciudadanía, sino que instituciones y empresas también deben formar parte de esta transición. «El mundo empresarial es muy diverso. En España hay una gran cantidad de pymes y trabajamos con muchas de ellas. Son proveedores nuestros, por lo que debemos ayudar en la implantación de criterios de sostenibilidad», apuntó Vincent Giroud, Sustainibility Specialist en Veolia España. “A esta capa, le añadimos una realidad nueva: ningún proyecto puede ser incompatible con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y con los compromisos climáticos de 2050”, agregó.

Globalización climática

En 2015, se alcanzaron dos acuerdos en el plano internacional que marcarán las próximas décadas. En primer lugar, la XXI Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático presentó un nuevo tratado climático vinculante que sustituía al caducado Protocolo de Kioto de 1997. El Acuerdo de París fue firmado por 195 países y establece como objetivo global mantener el calentamiento mundial «por debajo de los 2 ºC con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 ºC», tal y como indica el documento suscrito.

«París abrió la puerta; marca una hoja de ruta en la que cada Estado debe hacer sus deberes», apuntó Aranda. «El Acuerdo de París busca no solo reducir las emisiones, sino cambiar nuestro modelo de vida económico para alcanzar un bienestar para la ciudadanía», señaló Giroud. «Debemos vivir en el planeta con lo que el planeta te permite dar», agregó Moreno y lanzó una metáfora para ilustrarlo: «hemos tenido demasiadas vacas en el prado que es nuestro mundo y no nos queda más remedio que ir quitando vacas de dicho prado».

El segundo acuerdo relevante fue la aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS sustituyeron a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y establecen diecisiete logros que se deben alcanzar para 2030. Aunque todos ellos abordan la sostenibilidad desde diferentes aristas (ecológica, económica y social), cuatro de ellas tienen un objetivo medioambiental específico. Destaca, especialmente, el objetivo 13, que se resume en la acción por el clima.

Una mujer en el parque de Cabañeros | Efe

«Todos los fondos que vamos a recibir de Europa nos permitirán introducir, a través del Pacto Verde, soluciones de sostenibilidad», indicó Giroud. El especialista de Veolia resaltó la importancia que tiene incorporar cuanto antes las soluciones respetuosas con el medioambiente: «Los países en vías de desarrollo, si no cambian su modelo, cometerán los mismos errores que nosotros y se tendrán que enfrentar a los mismos problemas que nosotros, pero dentro de cincuenta años».

Ante las reticencias de diversos países ante la transición verde, José Manuel Moreno indicó que «no hay que caer en maniqueísmos» y que el interés general del planeta «va por otro lado» a los intereses de muchos de esos Estados: «El país más contaminante es China y el peligro siguiente está en la India, un lugar con enormes problemas ambientales; pero la opinión está cambiando y creo que debemos promover esa bola de nieve de la virtud».

Crecimiento sostenible

La principal barrera que tiene la implantación de medidas que sean favorables al medioambiente es la creencia de que existe una dualidad: o protegemos el medioambiente o progresamos económicamente. Sin embargo, ejemplos históricos como el de Elche demuestran que esto no es así y que incluso el cuidado del entorno puede presentar nuevas oportunidades. «Se puede crecer siendo sostenibles. Los negocios deben ir por ahí y se deben dejar de lado aquellos sectores que no lo son, como los combustibles fósiles», destacó Giraud. Sin embargo, el especialista lanzó una advertencia: «la transición ecológica tiene que ser también justa e inclusiva para el conjunto de la ciudadanía. No puede generar una pérdida de bienestar».

Ante las dudas y temores que surgen debido a este problema, César García Aranda cree que la clave está en la educación: «hay que culturizar a la sociedad en este tema. Se debe convertir en un debate cotidiano». «Los mensajes más confusos provienen del mundo político y eso es inaceptable. No podemos permitir oír a representantes elegidos democráticamente inventarse la ciencia», criticó Moreno.

Futuro desafiante

España es uno de los países de Europa más expuesto a la emergencia del clima. La mayoría de los modelos ponen de manifiesto el papel capital que tendrá una correcta gestión hídrica para sortear la crisis que se avecina. «El agua es clave porque es transversal a todos los fenómenos climáticos temidos en España: los incendios, las olas de calor, las sequías y las inundaciones. En todos estos ámbitos hay que hacer una gestión racional», señaló Giroud. El experto en sostenibilidad indicó que España es pionera en la gestión del agua en Europa y el primer país en reutilización. «Sin embargo, solo se reutiliza el 7% del agua que tratamos», añadió.

El agua, clave para el futuro | Europa Press

 «El futuro pasa por cambiar el paradigma de la situación. Los ecosistemas son nuestros aliados, dependemos de ellos», advirtió Moreno. «Esa dependencia también afecta a nuestra economía. La agricultura y el turismo, por ejemplo. No entiendo cómo no diseñamos estrategias de adaptación para responder a estos fenómenos climáticos», planteó Aranda. «Los cultivos se tendrán que adaptar a la disponibilidad de agua y a los cambios que se van a producir», pronosticó Giroud.

El especialista de Veolia estimó que la implantación de estos cambios hacia una sociedad sostenible conducirá a una vida mejor: «lo bueno de todo esto es que estas soluciones, desde las individuales hasta las que hacemos las empresas, son positivas para nuestra salud y nuestro bienestar».

Los árabes consideraban que el sonido más bello de la naturaleza era el del propio agua discurriendo. El bioma desértico de la península arábiga promovió una inteligente gestión hídrica y un fuerte impacto de la escasez de este recurso vital en su cultura. Desde los huertos de palmeras de Elche hasta la Ciudadela Carmesí de Granada (la Alhambra), su uso responsable del agua es una prueba de cómo la civilización puede florecer hasta en los mares de dunas y una enseñanza de cómo debemos preservar nuestro mundo para las generaciones futuras.

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: [email protected]



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