21/12/2022 a las 22:04

CET


El acusado se enfrenta a una pena de quince años y medio de prisión por tentativa de asesinato, atentado y lesiones

El detenido que en abril de 2021 estuvo a punto de matar de una brutal paliza a una agente de la Policía Nacional en los calabozos de la Inspección Central de Guardia (ICG) del complejo policial de Zapadores ha alegado que actuó en legítima defensa. “Todo son mentiras”, ha manifestado el acusado en el juicio celebrado esta mañana en la Audiencia Provincial de Valencia después de negarse a llegar a un acuerdo de conformidad por lo que hubiera visto considerablemente rebajada la pena de quince años y medio de prisión, a los que se enfrenta, a solo seis.

Pese a que en las imágenes grabadas en los calabozos de la ICG de València se aprecia claramente la brutalidad del ataque a la agente de policía, Abu S., de origen guineano, ha tratado de justificar su acción diciendo que él estaba durmiendo y ha acusado a la víctima de haberle propinado unas patadas previas, a las que según él ni siquiera respondió. Este violento delincuente, que precisamente estaba detenido por otro delito de lesiones por romperle la mandíbula a otra persona, alega que en un momento dado “pensé que mi vida corría peligro” y simplemente “me defendí”.

Su supuesta manera de defenderse, de una agresión previa que solo está en su cabeza, fue la de arremeter a golpes contra la policía que entró sola en la celda para ver si se había calmado tras protagonizar el detenido instantes antes otro incidente en el que la insultó y profirió expresiones despectivas contra ella por ser mujer y policía.

Si te cojo en la calle te follo bien, policía de mierda, a mí en la calle me pagan por follar mujeres como tú, me cago en vuestra raza policía de mierda”, son algunos de los improperios que realizó a su víctima, y por los cuales la fiscal contempla la agravante de discriminación por razones de género.

Se enfadó por haberlo despertado

El hecho inicial que molestó al acusado fue un portazo de la agente al sacar a otro detenido de la celda mientras él estaba dormido. «No le insulté, al revés, traté de explicarle por qué se me había escapado la puerta y luego… me sentí idiota», ha indicado la víctima.

Sobre los motivos de por qué entró sola en la celda y no acompañada por un compañero si tan violento estaba el detenido, la agente, que ha declarado detrás de un parabán, lo ha explicado perfectamente al tribunal: “En nuestro día a día recibimos insultos de este tipo, no había razones para preocuparme”. Además, el arrestado se encontraba tumbado cuando se acercó a apartarle la manta para verle la cara. Después de eso la agredida apenas recuerda nada ya que perdió el conocimiento producto de los golpes.

De forma súbita e inesperada el detenido reaccionó de forma violenta, y comenzó a propinarle puñetazos sin darle posibilidad alguna de defenderse, de ahí que la Fiscalía y la acusación particular contemplen el delito de asesinato en grado de tentativa. De hecho, de no intervenir sus compañeros, la habría matado allí mismo ese 14 de abril de 2021.

Como consecuencia de la brutal agresión la agente, de 33 años, sufrió un traumatismo craneal y diversas fracturas faciales y en la mandíbula, por las que requirió de tratamiento quirúrgico. Asimismo tuvo que ser intervenida del ojo izquierdo por haber perdido la visión del mismo y presenta lesiones en la retina e importantes secuelas.

Otro policía que acudió a socorrer a su compañera también resultó herido. Por ello el acusado se enfrenta a dos delitos de atentado a agente de la autoridad y lesiones, además del asesinato en grado de tentativa. El Ministerio Fiscal solicita para él penas que ascienden a los 15 años y medio de prisión.



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