24/12/2022 a las 12:42

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La diversión, las nuevas experiencias y el enriquecimiento personal son algunas de los motivos por los que las parejas se abren a otros encuentros sexuales o románticos

Javi, de 60 años, lleva 26 años en una relación. Ambos saben que durante este tiempo «cada uno ha hecho sus cosas». Hasta que hace año y medio decidieron poner el asunto sobre la mesa y hacerlo oficial: son una pareja abierta.

«Para mí es absolutamente enriquecedor. Aunque hayamos tardado tanto tiempo, creo que el ser monógamo va contra la naturaleza», opina. Para él, la monogamia responde a factores religiosos, históricos o económicos, pero piensa que, tanto «en términos fisiológicos como mentales y emocionales», nuestra parte animal puede que gane a la racional. «Por eso, limitarse solo a ‘mi mujer’ o ‘mi hombre’ me parece antinatura», afirma. No solo en cuanto a las relaciones físicas; habla también del amor romántico. Porque no entiende la cultura de la monogamia, ni el sentimiento de posesión, ni los celos. También se pregunta qué ventajas aporta una relación cerrada cuando, en su opinión, puedes realizarte y desarrollar tu potencial con más gente.

Considera que nuestra mente es lo suficientemente capaz como para tener que enfocarse en una única persona. Y lo mismo para el plano físico: puedes satisfacer a más de una persona y disfrutar, a la vez, de más de un cuerpo. Todo ello sin que influya en una relación. O sí, pero a nivel positivo. «En este año y medio hemos estado más vinculados entre nosotros. Nos queremos todavía más, dentro de todo lo que se quiere ya una pareja que lleva veintitantos años. Los beneficios de una relación así son muchísimos», asegura.

«En este año y medio de relación abierta, mi pareja y yo hemos estado más vinculados; nos hemos querido aún más», asegura Javi, de 60 años

En su caso, se dan el aviso si uno no llega a la cena o va a pasar la noche fuera, pero no dan detalles explícitos de sus encuentros sexuales con terceros, como sí hacen otras parejas de amigos. La que no cuenta nada de nada es Eugenia, de 31 años. «A mí, tener una relación abierta me aporta muchísima diversión y nuevas experiencias, porque no es lo mismo tener sexo con tu pareja, a la que estás acostumbrada, que con otra persona. A veces no la conoces de nada», confiesa.

Ella lleva nueve años con su pareja, de los cuales cinco solamente ha tenido sexo entre ellos. Ahora piensa que, de no haber abierto la relación, seguramente no seguirían juntos.

Seis motivaciones

«Las relaciones sexuales, románticas e íntimas brindan oportunidades para la realización individual e interpersonal y la mejora del bienestar«, aseguran varios autores canadiense en un estudio publicado que se ha publicado en ‘Archives of Sexual Behavior’. En él, explican que ya se han elaborado trabajos que muestran los beneficios de las relaciones consensuadas no monógamas, pero han querido ir más allá y examinar las motivaciones que llevan a alguna gente a tenerlas. Para ello, utilizaron una muestra de 540 individuos, con una edad promedio de 35 años. Cerca del 60% eran mujeres cisgénero y el 25% eran hombres cisgénero. En cuanto a la orientación sexual, el 22% eran bisexuales, el 18% heterosexuales, el 18% mayoritariamente heterosexuales, el 15% pansexuales y el 15% queer.

De esta forma, encontraron que las motivaciones para participar en una relación no monógama giraban en torno a seis temas que estaban interconectados:

Autonomía: el ser capaz de tomar sus propias decisiones relacionales/sexuales. Para los participantes, era importante sentir el control de sus propios cuerpos.

Creencias y sistemas de valores: algunos, por ejemplo, pensaban que la monogamia es una construcción artificial y un sistema rígido que puede causar daño. «Estar atado para siempre a una persona, pase lo que pase, parece extremadamente limitante», aseguraba una mujer bisexual de 21 años que participó en el estudio.

Relacionalidad: los participantes describieron motivaciones para tener estas relaciones que estaban asociadas con la formación, mejora y mantenimiento de relaciones interpersonales.

Sexualidad: para muchos era importante explorar las identidades sexuales y satisfacer sus propias necesidades sexuales.

Crecimiento y expansión: su deseo de crecimiento y desarrollo personal fue otro motivo importante.

Pragmatismo: para hacer que las cosas funcionen. Varios describieron que este tipo de relaciones les permitió cumplir con las exigencias de su vida laboral y familiar, mantener relaciones a distancia y tener relaciones adecuadas para su etapa de vida.

Trabajos que rompen el estigma

«A menudo se supone que los individuos con relaciones no monógamas están motivados únicamente por el deseo de sexo ‘promiscuo’, para ‘arreglar’ una relación problemática, o porque están mentalmente enfermos», explican los autores. Y todo pese a que los propios miembros de estas aseguren tener «bienestar» en la relación.

Estos hallazgos, explican, contrastan con las opiniones estereotipadas de las relaciones no monógamas como inestables o insatisfactorias. También con la idea de que las personas que se involucran en ellas lo hacen por problemas de relación.

Otro estudio, publicado en la revista Sexologies, identificó la satisfacción de necesidades no satisfechas en una relación monógama; el crecimiento personal y la autonomía; el desarrollo de la identidad y el poliamor; la expresión de valores políticos; la exploración de identidades minoritarias (fluidez sexual y bisexualidad); la necesidad de pertenecer a una comunidad; y el deseo de diversidad sexual, como los motivos por los cuales hay gente que es poliamorosa. Basta con que dos o más personas se pongan de acuerdo y quieran para que su conexión fluya.

Relaciones no monógamas

Aunque la monogamia sigue siendo la estructura de relación más común, las relaciones consensuadas no monógamas están aumentando en prevalencia y en interés, tanto para individuos como para los investigadores.

Las principales relaciones no monógamas son:

  • Poliamor: significa que se tienen distintas relaciones románticas o sexuales. Todas las personas involucradas están al tanto de la configuración y otorgan su consentimiento.
  • Relación abierta: la relación no es sexualmente exclusiva.
  • Swingers: la pareja mantiene relaciones sexuales con otras parejas y, además, puede implicar el intercambio de parejas.
  • Anarquía relacional: las personas consideran que todas las relaciones son igualmente importantes y que no se debe priorizar las románticas o sexuales. Cuestionan la idea de que el amor es un recurso limitado.



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