26/12/2022 a las 16:52

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Las mediciones propuestas en una reciente investigación no concuerdan con las que el IAC lleva años tomando desde tierra

Un reciente estudio ha concluido que el Observatorio del Roque de Los Muchachos (ORM) cuenta con una importante tasa de contaminación lumínica. Es mucho mayor que la que nunca han registrado los científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC). Este resultado ha sido dado a conocer por grupo de investigadores italianos, españoles y chilenos en la revista especializada de la Royal Astronomical Society británica. En ella concluye que solo siete de 28 observatorios de todo el mundo tienen un brillo en el cenit celeste por debajo del 1% del brillo natural del cielo, y por tanto, menor contaminación lumínica. En el cálculo el Observatorio de La Palma sale perdiendo, mientras las instalaciones de Namibia, Hawái y Chile se benefician.

El estudio mide el resplandor cenital (cenit celeste) como principal parámetro de calidad de cielo nocturno. Los científicos, además, tuvieron en cuenta la media de brillo en toda la semiesfera celeste o la luz existente en los 30 grados por encima del horizonte. Como resultado, dos tercios de todos los grandes observatorios ya han superado el aumento crítico del 10% en la radiación sobre los niveles naturales supuestos, entre ellos, el del Roque de los Muchachos.

Ante la publicación de esta nueva investigación, Julio Castro, del equipo de caracterización de los Observatorios de Canarias del IAC, ha insistido en que «estos son los resultados de un modelo concreto» y que las mediciones en tierra no concuerdan con las mismas. Castro recuerda que, en este tipo de estudios, –realizados en base a datos muy globales– suelen fallar a la hora de medir lugares tan escarpados y pequeños como Canarias.

Los modelos globales

«Sabemos que en nuestro territorio los modelos globales no suelen funcionar muy bien al carecer de suficiente resolución», insiste Castro. El resultado para La Palma resulta sorprendente, más teniendo en cuenta que sus cielos están protegidos. La Ley 31/1988 protege el cielo de la isla de La Palma y el norte de la isla de Tenerife desde hace más de 30 años. Esta ley pionera ha inspirado otras legislaciones en todo el mundo y espera seguir haciéndolo.

Esta investigación tampoco tiene en cuenta otras características, como el mar de nubes, que en ciertas ocasiones puede ayudar a frenar la luz vertical de las ciudades hacia el cielo. «Con este estudio pasa algo parecido a lo que ocurre con las medidas de satélite, están restringidas a la resolución del pixel», explica Castro. «En Canarias suele fracasar porque el área que ocupan los Observatorios es muy reducida», insiste. En todo caso, como recalca, «en territorios continentales este tipo de estudios sí que funciona mucho mejor, dado que la resolución permite tomar resultados más reales».

Como revela el investigador, las medidas que llevan años realizando sobre La Palma muestran que «nuestro observatorio se encuentra al mismo nivel de calidad que los principales del mundo», dado que «el nivel de oscuridad es muy estable». Como ejemplo, la magnitud de oscuridad que se maneja en La Palma es de 21,7 mientras que, por ejemplo, en Panamá es de 21,6.

El investigador advierte que «hay que tener cuidado» a la hora de interpretar estos datos, dado que «aunque se utilice la misma vara de medir para varios lugares, los parámetros no son igual de válidos en un sitio u en otro». Lo que sí admite es que este estudio y el modelo utilizado en general, puede ser una herramienta muy útil para identificar nuevos lugares donde establecer observatorios. Por ejemplo, uno de los lugares que ha conseguido mejor puntuación se encuentra en un observatorio amateur de Namibia.

Aunque el Observatorio del Roque de los Muchachos parece estar a salvo de al contaminación, no ocurre lo mismo en el Teide. «Hay bastante oscuridad, pero vemos la contaminación lumínica de Santa Cruz y La Laguna y también del norte en Los Realejos y La Orotava», explica Miquel Serra, director del Observatorio Astronómico del Teide e investigador del IAC.

La eficiencia energética

El científico está dirigiendo el proyecto EELabs, que tiene como objetivo maximizar la eficiencia energética de las nuevas tecnología de alumbrado –principalmente LED– a la vez que se minimiza su efecto en forma de contaminación lumínica en ecosistemas naturales de la Macaronesia. «Aunque continuamos trabajando y haciendo mediciones, lo que hemos visto hasta el momento es que Gran Canaria está absolutamente contaminada, especialmente en la parte de Tejeda y en Las Palmas», explica Serra. Otro de los objetivos de este estudio es establecer convenios con los ayuntamientos para concienciarles sobre esta problemática –que afecta tanto a la investigación, como a la biodiversidad y a la salud de las personas–, de modo que pueda tomar medidas correctoras en su alumbrado para devolver al cielo canario la majestuosidad que le caracteriza.

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