(CNN) — Este debe sentirse como un año interminable para el expresidente Donald Trump, cuyas acciones parecen estar pasándole factura de forma pública, dolorosa y costosa.

Trump es famoso por escapar de los momentos en que le toca rendir cuentas, pero durante la segunda mitad de 2022 quedó bajo la lupa de una manera que ha complicado las cosas para sus aspiraciones de 2024.

El FBI registró su complejo de Florida, donde se incautaron documentos clasificados. Su empresa fue declarada culpable de fraude fiscal. Los demócratas de la Cámara de Representantes publicaron documentos relacionados a sus declaraciones de impuestos, y se espera que hagan públicas sus declaraciones reales antes de que el año que viene los republicanos, que obtuvieron una mayoría menor de la esperada bajo la influencia de Trump, pasen a gobernar la comisión. Muchos candidatos a los que Trump respaldó fracasaron en elecciones clave al Senado, lo que les costó a los republicanos la mayoría en esa cámara.

El expresidente no ha sido acusado de ningún delito él como individuo. Pero se ha nombrado un abogado especial en el Departamento de Justicia para supervisar dos investigaciones relacionadas con Trump: la vinculada al acaparamiento de documentos en Mar-a-Lago y la del ataque del 6 de enero de 2021 contra el Capitolio.

Trump ha arremetido contra la comisión de la Cámara de Representantes que investiga la insurrección del 6 de enero, y sus partidarios más fervientes trataron de obstaculizarla, pero es difícil descartar objetivamente su informe condenatorio de 800 páginas, que detalla los esfuerzos del exmandatario para anular las elecciones presidenciales de 2020 y su papel inspirando a los agitadores para atacar el Capitolio.

Impuestos de Trump no tuvieron la auditoría adecuada, según comisión 2:55

Y aunque las remisiones penales sobre Trump que hace la comisión al Departamento de Justicia son en gran parte simbólicas, el expresidente todavía tiene que esperar a lo que surja de las propias investigaciones del Departamento de Justicia.

Mientras tanto, no hay indicios de que el expresidente —que el mes pasado lanzó su tercera candidatura presidencial no consecutiva— haya hecho mucho para despejar el campo del Partido Republicano, donde otros aspirantes analizan sus opciones durante las festividades.

Una serie de reveses

Las revelaciones de fin de año en curso que están minando la fachada de poder de Trump incluyen grandes acontecimientos, como el informe de la comisión del 6 de enero, y detalles más pequeños.

Oculta en los documentos judiciales está la incómoda verdad de que incluso sus acólitos más ruidosos en Fox News sabían que su fantasía electoral de 2020 era falsa.

Sean Hannity, presentador de opinión de Fox News, admitió que no creyó «ni por un segundo» las afirmaciones de fraude que ayudó a impulsar.

Podría ser agradable para los espectadores de Fox escuchar eso de Hannity, pero la admisión se produjo fuera del aire y en una declaración como parte de la demanda por difamación de US$ 1.600 millones de Dominion Voting Systems contra la cadena conservadora, según The New York Times.

Hannity, como sabemos por mensajes de texto, estuvo en contacto estrecho con el entonces secretario general de Trump, Mark Meadows, en los días previos al 6 de enero.

Que las élites conservadoras del círculo de Trump supieran la verdad añade contexto a los temores de fraude que impulsaron para animar a los legisladores republicanos a aprobar nuevas leyes de seguridad electoral en estados clave.

La verdad sobre los impuestos

La publicación de la información fiscal de Trump, sin su consentimiento, por parte de los demócratas de la Cámara de Representantes confirmó lo que cualquiera podría haber adivinado: que no pagó ningún impuesto federal sobre la renta en un año en el que estaba al frente del país.

Incluso en años como 2018, donde pagó alrededor de US$ 1 millón en impuestos federales, la tasa que pagó, un poco más del 4%, estaba a la par con la mitad inferior de los contribuyentes estadounidenses.

Las normas fiscales especiales para los barones inmobiliarios, que el Congreso parece no poder abordar, ayudan a explicar por qué la factura fiscal de Trump se ve tan diferente a la de los estadounidenses asalariados regulares. Pero el resultado final es que el expresidente parece un evasor de impuestos.

Trump rompió con la tradición en 2016 al negarse a publicar sus declaraciones de impuestos personales. Pero su equipo trató inmediatamente de convertir en arma la divulgación de su información. «Si esta injusticia puede ocurrirle al presidente Trump, puede ocurrirle a todos los estadounidenses sin causa», dijo la semana pasada el portavoz de Trump, Steven Cheung.

Popularidad en declive entre los republicanos

Trump se aseguró de que su influencia se hiciera sentir durante las elecciones legislativas de 2022, pero después de que los republicanos no consiguieran una «ola roja», algunos miembros de su partido le han culpado de la mala actuación del partido.

Ahora debe lidiar con encuestas como la de CNN de principios de este mes, que mostró que la mayoría de los republicanos y los independientes de tendencia republicana quieren que el partido candidatee a alguien que no sea Trump en 2024. ¿Su principal alternativa? El gobernador de Florida, Ron DeSantis. El gobernador del Partido Republicano, que ganó una reelección contundente el mes pasado, disfrutó de índices de favorabilidad mucho más fuertes que Trump entre los republicanos, según la encuesta de CNN.

Esa es una mala noticia para un hombre que saltó al frente del campo republicano de 2024 y lanzó otra candidatura presidencial en el momento preciso en que comenzó a parecer políticamente débil.

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Incluso sus partidarios más fervientes se están cansando de algunas de sus payasadas. Las tarjetas digitales de US$ 99 con la temática de Trump llegaron en el momento equivocado al mercado NFT y provocaron las burlas incluso de sus partidarios más leales.

«No puedo seguir haciendo esto», se quejó Steve Bannon, el exasesor que fue condenado a cuatro meses de cárcel por desacato al Congreso tras ignorar una citación de la comisión del 6 de enero. (Ha recurrido esa condena).

Puede que 2023 no sea mucho mejor

Muchos de los problemas que persiguieron a Trump en 2022 no terminarán con el comienzo del nuevo año, e incluso podrían agravarse.

Su empresa, condenada por fraude fiscal a finales de 2022, también se enfrenta a cargos civiles del fiscal general de Nueva York en 2023.

En el frente del robo electoral, no es solo el abogado especial Jack Smith del que Trump tiene que preocuparse. Un jurado investigador especial del área de Atlanta que investiga los esfuerzos de Trump y sus aliados para anular las elecciones de 2020 en Georgia ya comenzó a redactar su informe final, según informó CNN a principios de este mes. Eso servirá como un mecanismo para que el panel recomiende si el fiscal de distrito del condado Fulton, Fani Willis, debe perseguir acusaciones.

Mientras Trump se imagina volviendo a la Casa Blanca, uno de los últimos esfuerzos bipartidistas que los legisladores acordaron este mes fue una actualización de la Ley de Recuento Electoral, dejando claro que intentos como el de Trump después de 2020 —para explotar un lenguaje anticuado en la ley electoral federal y socavar el Colegio Electoral— no pueden ocurrir nunca más.

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