29/12/2022 a las 19:44

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La opacidad del Gobierno de Pekín con las cifras reales de contagios lleva a varios países a imponer test a los viajeros que procedan del país por temor al surgimiento de nuevas variantes

El foco de la pandemia del covid-19 vuelve a apuntar estos días a China, el país donde surgió el virus a finales de 2019. La decisión del Gobierno de Pekín, a principios de diciembre, de levantar prácticamente todas las restricciones destinadas a frenar los contagios ha provocado una situación de emergencia sanitaria, con millones de nuevos casos diarios que han desbordado hospitales y crematorios y están provocando una ola de inquietud en el mundo. Estados Unidos, Italia, la India, Japón, Malasia, Taiwán y Hong Kong han decidido exigir una prueba de covid negativa a los viajeros procedentes del gigante asiático por temor al surgimiento de nuevas variantes, otros países como Australia o Filipinas están meditando si adoptan medidas similares.

Una de las principales causas de esta preocupación es la opacidad del Gobierno chino sobre las cifras reales de contagiados y de fallecidos en el actual brote, así como de la secuencia genómica de las cepas. La Comisión Nacional de Sanidad de China anunció el pasado domingo que dejaría de publicar los casos diarios y solo notificaría las muertes causadas por neumonía e insuficiencia respiratoria relacionadas con el covid.

El último parte antes del apagón informativo consignó 4.128 nuevas infecciones y ninguna muerte, mientras que la suma de casos sintomáticos desde el inicio de la pandemia ascendía a casi 400.000 y 5.246 fallecimientos. En total, desde el pasado 7 de diciembre, cuando Pekín decidió finiquitar su estricta política de ‘covid cero’, únicamente se han declarado 10 muertes.

Sin embargo, la magnitud del actual brote parece ser mucho mayor, según el acta de una reunión de la Comisión Nacional de Sanidad china a la que ha tenido acceso la agencia Bloomberg. En este documento se señala que casi 37 millones de personas podrían haberse infectado con covid-19 en un solo día en la última semana. Además, entre el 1 y el 20 de diciembre se habrían contagiado 248 millones de personas, el 18% de la población china. En ese tiempo, las autoridades sanitarias del país sólo reconocieron de manera oficial algo más de 58.000 casos.

Exceso de mortalidad

Las imágenes de hospitales desbordados que circulan por las redes sociales, con pacientes amontonados en los pasillos, así como las de cadáveres amontonados en los suelos de los crematorios contradicen la versión oficial. Además, las licitaciones de equipamiento sanitario como ventiladores y monitores este mes de diciembre fueron entre dos y tres veces superiores a las realizadas en meses anteriores, informa Reuters.

El Gobierno de Pekín, que sostiene que la situación está «bajo control«, expresó este jueves sus quejas ante las restricciones anticovid que han impuesto algunos países a los viajeros procedentes de China y les instó a aplicar medidas «justas y científicas». «Estas medidas previenen los intercambios normales entre la gente. Esperamos que todos los países tomen decisiones en base a la ciencia y que, además, garanticen la recuperación económica global y una cadena de suministros estable», dijo en rueda de prensa el portavoz de Exteriores, Wang Wenbin.

No obstante, ante las dudas sobre la transparencia de los datos, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de China anunció que estudiará el exceso de muertes. Los expertos calcularán la diferencia entre el número total de fallecidos y la cifra que cabría esperar en un contexto sin pandemia. De este modo, dijo el principal epidemiólogo del centro, Wu Zunyou, se aclarará si el país ha «subestimado» el alcance de la emergencia sanitaria.

Preocupación de la OMS

La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya mostró su preocupación por la evolución de la pandemia en el gigante asiático y reclamó «más información», ante lo que el Ministerio de Asuntos Exteriores respondió que Pekín había compartido sus datos «de forma abierta, puntual y transparente» desde el primer momento.

A principios de diciembre, casi tres años después de que se iniciase la pandemia más grave de la historia reciente, el Gobierno de Xi Jinping, presionado por inéditas manifestaciones de rechazo a los confinamientos forzados, el cierre de ciudades y los problemas económicos generados por la estricta estrategia anticovid, decidió relajar sus medidas. El último paso de esta nueva política es la decisión de retirar, a partir del próximo 8 de enero, la exigencia de cuarentenas a la entrada al país que llevaba vigente desde marzo de 2020.

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