29/12/2022 a las 15:25

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La policía catalana investiga si se trató de una agresión sexual y también a los responsables de registrar y difundir los hechos denunciados

Los Mossos d’Esquadra no solo investigan si la menor de edad del caso Waka sufrió o no una agresión sexual en la discoteca de Sabadell el pasado 23 de diciembre. La Policía catalana también busca a la persona, o personas, que captaron la secuencia de los hechos denunciados con su teléfono móvil y después compartieron las imágenes, desencadenando así un tormento en las redes sociales sobre la adolescente.

Al tratarse de una menor de 16 años -con independencia de si el juez acaba resolviendo que la felación que practicó al joven es una agresión sexual como sostiene la familia de la chica-, quienes filmaron el episodio cometieron un delito. Y quienes lo difundieron también. El Código Penal, además, tipifica como un delito de corrupción de menores el hecho de «captar» imágenes de niños que puedan ser consideradas «pornografía infantil» y recoge penas de prisión que van de 1 a 5 años.

Borrado de imágenes

Según las fuentes consultadas por El Periódico de Catalunya, del grupo Prensa Ibérica, los investigadores cuentan con las grabaciones de las cámaras de seguridad de la discoteca para identificar a los clientes que en ese instante sacaron su teléfono para grabar la escena. Los policías también están contactando con webs, compañías y operadores para ordenar que borren esas imágenes si circulan por sus respectivas plataformas.

El ‘conseller’ de Interior, Joan Ignasi Elena, aseguró ayer que destinarán «todos los esfuerzos» a resolver un caso delicado y que incluso han solicitado formalmente a Twitter, una red social en la que varios usuarios prometían enviar el vídeo a cambio de seguidores o incluso lo vendían por «tres euros», que intervenga para eliminarlo.

Trabajo complejo

Las fuentes consultadas por este diario reiteran que el trabajo de los agentes consistirá en identificar a los clientes que esa noche grabaron a la chica y, a partir de ese hilo, tratar de averiguar cómo comenzó la cadena de transmisión. Sin embargo, subrayan las mismas fuentes policiales, no será sencillo acreditar quién estaba grabando ni siquiera con las imágenes de las cámaras de seguridad.

«Podrían argumentar que se estaban haciendo un selfi o alegar que desconocían que se trataba de una menor de edad», aclaran. Además, analizar el contenido de los teléfonos es un proceso que supone invadir la intimidad de los investigados que requiere de una orden judicial.

Silencio de la discoteca

En cualquier caso, remarcan, el trabajo de los policías será identificar a los sospechosos de grabar y compartir, para luego trasladar la información a la fiscalía y al juez que instruye esta causa. La discoteca, por su parte, guarda silencio. Fuentes de Fecasarm, federación de la que forma parte Waka, piden que no se criminalice este local ni al ocio nocturno y señalan a este diario que, por el momento, la empresa no desea hacer ningún comunicado.

La familia de la menor acusa a los responsables de la discoteca de no intervenir cuando se produjeron los hechos. En el mismo sentido, el ‘conseller’ Elena situó también en el punto de mira de la investigación policial a este local subrayando que, al tratarse de una noche abierta a jóvenes menores de edad, deberá estudiarse a fondo si habían tomado las precauciones necesarias.

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