Act. el 30/12/2022 a las 03:26
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‘O Rei’ estaba en cuidados paliativos y se fue en paz confortado y rodeado de su núcleo familiar

Pelé fue un símbolo de perfección y puso las bases deportivas y sociales del fútbol moderno

El fútbol mundial perdió a su rey de reyes. Pelé, considerado el mejor futbolista de todos los tiempos, traspasó a los 82 años, en Sao Paulo (Brasil), víctima de un cáncer de colon, diagnosticado en septiembre de 2021 en una revisión rutinaria.

La enfermedad había degenerado en metástasis a inicios de este año. Hacía semanas que, el exfutbolista había entrado en cuidados paliativos y estaba hospitalizado desde el 29 de noviembre.

Durante todo este tiempo, Edson Arantes do Nascimento estuvo siempre arropado por integrantes de su familia y recibió tratamiento en el considerado mejor centro médico de Latinoamérica, el Hospital Israelita Albert Einstein.

Su ocaso fue respetado con una pulcritud admirable por parte no solo del fútbol brasileño sino de millones de conciudadanos, la mayoría de los cuales, por una cuestión generacional, nunca lo llegaron a ver en acción. Su traspaso, aunque fuera esperado, ha creado una conmoción que supera las fronteras de su país y ya se ha convertido en un tsunami global de dolor, absolutamente de acorde con la trascendencia del futbolista que fue sinónimo de perfección y que, gracias a sus logros sostenibles a lo largo de tres décadas, se convirtió en un mito viviente… en ‘O Rei do futebol’.

Rompió barreras

El ‘menino’ nacido en Tres Coraçoes en una familia pobre acabó siendo el primer crack global. Protagonizó la transición entre el fútbol romántico de los años posteriores a la II Guerra Mundial hasta poner las bases de la modernidad, en México 70, donde consiguió su tercer Mundial, en el primer torneo televisado en colores, y colocó el listón personal allí donde nunca más nadie pudo alcanzarlo.

Pelé son los tres Mundiales (58, 62 y 70), pero también los 1.283 goles y un sinfín de récords individuales y colectivos con la camiseta de Brasil y del club de toda su vida, el Santos, donde jugó de 1956 a 1974, antes de retirarse en el Cosmos de Nueva York en 1977. 

El futbolista diez

Su leyenda se creó en vida al ser el mejor a lo largo de toda su carrera. Se convirtió en una máquina perfecta de ganar acompañado de una legión de ‘craques’ inigualable

En la Seleçao, jugó con Garrincha (formando ‘dupla’ no perdieron ningún partido con la ‘amarelinha’), Djalma Santos, Nilton Santos, Didí, Vavá, Zagallo, Amarildo, Carlos Alberto, Gerson, Rivellino, Tostao, Jairzinho… y siempre sobresalió. No hubo ningún coetáneo que alcanzara su nivel de excelencia en los escenarios donde jugó. 

Y, en el Santos, conformó una de las delanteras más míticas de toda la historia del fútbol: Dorval, Mengálvio, Coutinho, Pelé y Pepe. Al quinteto se le contabilizan 2.084 goles con la camisa blanca del ‘Peixe’. Aquel conjunto dejó de disputar torneos oficiales, como algunas de las primeras ediciones de la incipiente Copa Libertadores de América, para dedicarse a hacer excursiones por todos los continentes donde su club facturaba en dólares. Era lo nunca visto. Como si fuera una exhibición más circense que deportiva.

Por eso, en Brasil nadie cuestionó nunca cuántos de los 1.283 goles marcados, que supusieron un récord Guinness, fueron realizados en torneos festivos y amistosos. Cuando Pelé reivindicaba ser ‘el mayor artillero de todos los tiempos’, entendía que había máxima dificultad cuando se medía al Benfica de Eusebio, el Barcelona de Kubala y Luisito Suárez, el Real Madrid de Di Stefano o Gento, o cuando el Santos se iba a visitar a domicilio el Inter de Milán, el Milan o la Juventus. Era el equipo a batir.

Simbólico e icónico

Pelé puso las bases del fútbol profesional. Fue el primero a quien le pagaron por vestir una determinada marca de botas, en lo que acabaría siendo el inicio de la gestión de derechos de imagen.

Abrió el fútbol a nuevos mercados, en su aventura en el Cosmos de Nueva York donde fue tratado como una celebridad. Cuando colgó las botas, mostró que era posible vivir de la publicidad, asociándose con marcas globales.

Que el mejor futbolista de todos los tiempos fuera hijo de una familia pobre brasileña descendiente de esclavos sirvió para enmudecer a racistas y terminar con cualquier tipo de prejuicio. Es cierto que podría haber levando muchas más banderas de justicia social pero llegó hasta donde ningún otro futbolista podría haberse imaginado.Fue un icono que transformó el número ‘10’ en un símbolo de perfección futbolística, que, posteriormente, otros astros dignificaron como Rivellino, Zico, Maradona, Ronaldinho Gaucho, Zinedine Zidane, o Leo Messi. 

Su pérdida es irreparable, porque nunca un único crack hizo tanto para la evolución del deporte más popular en todo el planeta.

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