Alan Parques: "Los justicieros que se toman la justicia por su mano se creen héroes, pero no lo son"

Mayo de 1974 en un barrio degradado del norte de Glasgow. Un incendio provocado en una peluquería mata a tres mujeres y dos niñas. Una turba pide venganza y amenaza con linchar a tres jóvenes sospechosos tomándose la justicia por su mano. Es el punto de partida de ‘Un mayo funesto’ (Tusquets; Premio McIlvanney 2022), quinta entrega de la serie protagonizada por el policía Harry McCoy, “cada vez más enterrado en el barro”. “Cuando veo escenas así pienso en qué pasaría si toda esa gente agolpada alrededor de un furgón policial donde están los detenidos se saliera con la suya. A menudo hay personas enloquecidas que acusan a otras de unos delitos de los que quizá no son culpables. Es un desastre que haya justicieros que se ven a sí mismos como héroes cuando no lo son. Por eso debe existir la presunción de inocencia”, argumenta el escocés Alan Parks (1963). 

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